21 de Junio de 2026
Del Escritorio del Padre Cardenas
Queridos hermanos y hermanas:
Al encontrarnos en este Duodécimo Domingo del Tiempo Ordinario, la Iglesia nos invita a reflexionar sobre la vida cotidiana y el caminar diario de nuestra fe. Y precisamente hoy, en el Evangelio, Jesús nos repite tres veces una frase que nuestros corazones necesitan escuchar constantemente en el día a día: "No tengan miedo".
El miedo es una de las realidades más humanas y paralizantes que existen. Sentimos temor al futuro, a la enfermedad, a la incomprensión de los demás o a las dificultades familiares. Muchas veces, ese temor nos lleva a ocultar nuestra fe o a callar por miedo a ser señalados.
Sin embargo, la respuesta de Jesús ante nuestros temores no es una simple frase de ánimo, sino una certeza profunda basada en el amor de Dios. Él nos dice que hasta los cabellos de nuestra cabeza están contados y que valemos mucho más que las aves del cielo. Esto significa que nada de lo que nos pasa le es indiferente a Dios; Él nos conoce íntimamente y cuida de nosotros con la ternura de un Padre.
La valentía cristiana no consiste en la ausencia de problemas, sino en la seguridad de que nunca estamos solos. Cristo nos invita hoy a vivir con coherencia, a dar testimonio sin complejos y a no dejar que el miedo decida por nosotros.
Al recibir hoy la Eucaristía en este Tiempo Ordinario —que es el tiempo para hacer crecer nuestra fe en lo
cotidiano—, pidámosle al Señor la gracia de una confianza absoluta en su Providencia. Que podamos
caminar siempre con la paz de sabernos profundamente amados y protegidos por Él.
Amen