26 de Abril de 2026
Meditación Del Padre Gustavo
La lectura del Evangelio de San Juan toma la metáfora del Pastor en una dirección sorprendente. “Yo soy la puerta; quien entre por mí se salvará, podrá entrar y salir y encontrará pastos. El ladrón sólo viene a robar, a matar y a destruir. Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia''. Jesús no es solo el pastor que cuida las ovejas, sino que es la puerta por la cual las ovejas entran en el redil. Podemos ver la puerta para llegar a la vida eterna, la puerta para entrar al Reino de los Cielos, a la que todos algún día aspiramos. Jesús es la puerta por la cual nos podemos salvar. Aunque existen lobos vestidos de piel de ovejas que son muchas veces ladrones de sueños, tratando de desviar y descarrilar a muchas ovejas desorientadas por el mundo.
Jesús es la puerta por la que todos entramos por lo tanto debemos escuchar sus enseñanzas y encarnarlas en nuestras vidas. Para entrar por esa puerta de la vida eterna, comenzamos por creer en Dios. Esa fe nos lleva a la comprensión más profunda en convertimos en leales seguidores de Jesús. Este cuarto domingo de Pascua se celebra el día del Buen Pastor y la jornada mundial por las vocaciones. Es importante orar por los sacerdotes y reflexionar en las vocaciones. Antes y durante mi ejercicio como sacerdote me hacia esta pregunta ¿cómo sería mi vida como un buen pastor (sacerdote) ejerciendo mi acción pastoral con los demás? Y ¿cómo sería mi actitud frente a las ovejas? Para resolver estos interrogantes era necesario realizar un trabajo de pastoreo eficaz. Por eso es importante organizar todo aquel redil que está disperso en desorden u olvidado. Pero por encima de todo descubrir las necesidades de los pobres y marginados. Una manera de ayudar a otros. Requerimos orar sin parar por las necesidades de los demás, las necesidades del mundo y nuestras propias necesidades. Por lo tanto, ayudar a los enfermos, alimentar a los hambrientos, cuidar a nuestras familias y colocar en práctica las obras de la misericordia.
“Yo soy el buen pastor, porque conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, así como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre. Yo doy la vida por mis ovejas”. Las ovejas (comunidad) al escuchar la voz del pastor siempre serán agradecidas y obedientes por que el pastor las conoce, cuida de ellas, les cura sus heridas y le da buenos consejos. “Escucharán mi voz y habrá un solo rebaño y un solo pastor”. Es necesario tener la vocación al servicio de los demás, continuar con el proyecto de vida espiritual para que todos encuentren sus necesidades tanto material y moral. En estos tiempos no es común que alguien de la vida por los demás, pero es necesario tener compasión de los seres humanos y cuidar su dignidad. Las ovejas siguen reconociendo su voz, y luego entran en el redil a través de El: Nadie viene al Padre excepto si no es por mí”. Las ovejas finalmente se sienten protegidas y bien cuidadas. Como en el salmo 23 en el que todo aquel que confía en su pastor encuentra pastos, lugares de seguridad y abundancia. San Pedro nos recuerda en la segunda lectura que “Por sus llagas ustedes han sido curados, porque ustedes eran como ovejas descarriadas, pero ahora han vuelto al pastor y guardián de sus vidas”. El guardián que nunca duerme es Jesús, el que siempre nos apacienta, corrige y lleva por el redil. Por eso es importante tener fe. Con la fe varias personas son sanadas y liberadas del maligno y recuperan su vida en abundancia. No es el dolor lo que redime, es el amor a Cristo lo que nos salva y sana. Oremos por los sacerdotes y por las vocaciones.