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Word from the Pastor

9 de Agosto de 2026

Del Escritorio Del Padre Cárdenas

En el Evangelio de este domingo, los discípulos se encuentran atrapados en una terrible tempestad en el Mar de Galilea. En la hora más oscura antes del amanecer, Jesús se acerca a ellos caminando sobre el agua y pronuncia palabras que resuenan a través de los siglos hasta nuestros corazones: "¡Ánimo! Soy yo, no teman". En nuestra propia vida, cuando surgen pruebas inesperadas, dolor o ansiedad, fácilmente podemos sentir que nuestra barca es sacudida por olas abrumadoras, dejándonos aislados y temerosos.

La valiente respuesta de Pedro de salir de la barca y caminar sobre las aguas encrespadas revela una profunda verdad sobre la fe. Mientras Pedro mantiene su mirada fija en Jesús, logra lo imposible y camina por encima de la turbulencia. Sin embargo, en el momento en que desvía su atención hacia el fuerte viento que lo rodea, el miedo se apodera de él y comienza a hundirse. ¿Cuántas veces nos reflejamos en Pedro, comenzando con una fe firme, solo para permitir que el caos a nuestro alrededor distraiga nuestra atención del Señor?

Sin embargo, incluso en el momento de debilidad de Pedro, la misericordia de Cristo resplandece. Cuando Pedro clama: "¡Señor, sálvame!", Jesús no duda ni lo descuida; inmediatamente extiende Su mano y lo sostiene en medio de la tormenta. Cualquiera que sean los vientos huracanados que enfrentes esta semana, recuerda que Jesús no espera a que las aguas se calmen para tenderte la mano. Mantén tu mirada en Él, confía en Su mano redentora y deja que Su presencia traiga paz a tu corazón.

Padre Cárdenas